El mouliné de algodón suele venir formado por seis cabos separables, pero en punto de cruz casi nunca se utilizan los seis a la vez. La cantidad elegida cambia la cobertura, el volumen de las cruces y la facilidad con la que el hilo pasa por los agujeros.
Como punto de partida, Aida 11 suele trabajar bien con tres cabos, Aida 14 con dos, Aida 16 con dos y Aida 18 con uno o dos. No es una regla absoluta: el color de la tela, el tono del hilo y el aspecto que buscas pueden justificar ajustes.
Aida 11 suele agradecer tres cabos
Los cuadros de Aida 11 son grandes y con dos cabos puede quedar bastante tela visible entre las diagonales. Tres cabos llenan mejor el espacio y producen cruces más presentes.
Si buscas un efecto ligero o utilizas hilo grueso especial, dos cabos pueden ser suficientes. Haz siempre una pequeña prueba antes de decidir para todo el proyecto.
Con tres cabos, utiliza una aguja con un ojo cómodo y evita longitudes excesivas de hilo. Un grupo más grueso genera más fricción y puede enredarse con facilidad si trabajas con hebras muy largas.
Aida 14 y dos cabos forman la combinación más habitual
Dos cabos sobre Aida 14 ofrecen un equilibrio entre cobertura y definición. La tela puede asomar ligeramente entre cruces, pero desde una distancia normal el diseño suele verse uniforme.
Si trabajas sobre tela negra o quieres una cobertura especialmente densa, algunas personas prefieren tres cabos. Esto aumenta volumen y consumo de hilo, por lo que conviene probar antes una pequeña zona.
Un solo cabo produce una textura más fina y aireada. Puede ser una decisión estética en patrones delicados, pero no tendrá el mismo aspecto que la cobertura estándar de dos.
Aida 16 sigue funcionando bien con dos cabos
Al haber más puntos por pulgada, cada cruz es un poco más pequeña que en Aida 14. Dos cabos llenan el espacio con más densidad y suelen proporcionar una cobertura clara.
Si el hilo es oscuro sobre tela clara, el resultado puede sentirse muy sólido. En colores muy claros sobre fondo oscuro quizá sigas viendo algo de tela, pero aumentar cabos no es siempre necesario.
Antes de cambiar todo el proyecto a tres cabos, prueba cómo pasan las cruces por agujeros donde coinciden varias puntadas. Demasiado hilo puede hacer las zonas densas más voluminosas.
Aida 18 puede bordarse con uno o dos cabos
En Aida 18 las cruces son pequeñas y un solo cabo puede crear un acabado fino, especialmente en diseños con mucho detalle. Dos cabos ofrecen una cobertura más llena y son una elección frecuente cuando se busca un frontal más opaco.
La decisión depende mucho del color. Un negro intenso puede cubrir de forma muy distinta a un amarillo pálido aunque uses el mismo número de hebras.
Si dudas, borda una muestra con ambos números de cabos y mírala desde la distancia a la que verás el cuadro terminado. La comparación directa es más útil que cualquier tabla.
El color de la tela y del hilo cambian la percepción de cobertura
Sobre Aida blanca, pequeñas zonas de tela visibles entre puntadas claras pueden pasar desapercibidas. Sobre Aida negra, los huecos entre hilos crema o pastel pueden resultar mucho más evidentes.
También influye la tensión. Si aprietas demasiado, dos cabos pueden parecer más finos porque se hunden en la tela. Una tensión más relajada permite que las hebras se extiendan sobre el bloque.
Separar los cabos uno a uno antes de reunirlos ayuda a que queden menos retorcidos. Dejar caer la aguja periódicamente también puede mejorar cómo se colocan sobre la tela.
Backstitch y puntos especiales pueden necesitar otra cantidad
El backstitch suele trabajarse con un solo cabo aunque las cruces principales utilicen dos o tres. Así las líneas definen sin convertirse en cordones gruesos.
En un patrón concreto, sigue siempre las instrucciones del diseñador si especifica una cantidad diferente. Algunos contornos, lettering o detalles intencionadamente marcados pueden pedir dos cabos.
La misma lógica se aplica a nudos franceses y otros puntos especiales: la cantidad de hilo afecta tamaño y relieve, por lo que no debes asumir que usan el mismo número que las cruces.
La tabla rápida puede resumirse así: tres cabos en Aida 11, dos en Aida 14 y 16, y uno o dos en Aida 18. Utilízala como punto de partida y haz una prueba con tus colores reales. La mejor cobertura es la que te gusta sobre esa tela concreta sin volver el bordado rígido ni dificultar el paso por los agujeros.