La forma más sencilla de aprender Tapestry Crochet es trabajar una muestra plana con dos colores y punto bajo. No necesitas empezar con un dibujo complejo: primero debes sentir cómo se mueve el hilo inactivo dentro de los puntos y aprender a cambiar de color sin alterar la tensión.
Para esta práctica prepara dos hilos del mismo grosor, una aguja adecuada, tijeras y un marcador opcional. Utiliza tonos contrastantes para ver claramente qué ocurre.
Teje una base sencilla con el color principal
Haz una cadena de una longitud cómoda, por ejemplo unas veinte cadenas, y trabaja una primera fila de punto bajo con el color principal según el método que utilices habitualmente.
La primera fila sirve para estabilizar la muestra. Mantén una tensión natural; no intentes hacerla especialmente apretada sólo porque después transportarás otro hilo.
Al girar para la siguiente fila, prepara el segundo color dejando una cola suficiente para rematar. Colócalo paralelo al borde superior de los puntos que vas a trabajar.
Antes de tejer, asegúrate de que ambos hilos salen de ovillos separados y pueden moverse sin cruzarse innecesariamente.
Encierra el hilo inactivo dentro de los puntos
Introduce la aguja en el siguiente punto pasando también por encima del hilo que quieres transportar. Trabaja el punto bajo con el color activo de modo que el otro hilo quede atrapado dentro de la estructura.
Continúa varios puntos así. El hilo inactivo debería quedar oculto o apenas visible, sin formar floats largos por detrás.
No tires de él después de cada punto. Déjalo avanzar con la misma longitud que el tejido para evitar que la fila se encoja.
Cada pocos puntos, extiende ligeramente la muestra sobre la mesa. Si el borde empieza a curvarse, el hilo transportado probablemente está demasiado tenso.
Cambia de color en el último cierre del punto anterior
Cuando quieras que el siguiente punto sea del segundo color, trabaja el último punto del color actual hasta que queden los lazos finales en la aguja.
Suelta el color activo, toma el nuevo hilo y completa con él el último cierre. Ahora el lazo sobre la aguja ya tiene el tono correcto para el siguiente punto.
El antiguo color pasa a convertirse en hilo inactivo y se transporta dentro de los puntos siguientes.
Este momento es fundamental para conseguir límites limpios. Si terminas completamente el punto con el color viejo y cambias después, aparecerá una pequeña línea del tono anterior en la parte superior.
Practica una secuencia repetida de colores
Teje, por ejemplo, cinco puntos del color A, cinco del B, cinco del A y cinco del B. En la fila siguiente repite o desplaza los grupos para formar un pequeño damero.
Cuenta todos los puntos aunque estés concentrado en los cambios. El número total de la fila no debe variar.
Mantén los dos hilos en una posición coherente. Algunas personas colocan el inactivo por detrás y otras lo sostienen ligeramente por encima; lo importante es que quede encerrado de manera uniforme.
Si los ovillos empiezan a trenzarse, separa los hilos antes de continuar. No esperes a terminar diez filas para desenredar.
Controla la tensión de los dos colores
El hilo visible determina la tensión del punto, pero el oculto también influye. Si el transportado queda más corto que la fila, fruncirá el tejido.
Si queda demasiado flojo, puede asomar entre puntos, especialmente cuando un color oscuro viaja bajo uno claro.
Después de cada grupo de cambios, tira suavemente del tejido en horizontal y comprueba que mantiene su anchura. Ajusta sólo la holgura evidente, sin apretar.
Una muestra ligeramente firme es normal porque contiene más de una hebra, pero debería seguir siendo flexible y plana.
Revisa la muestra antes de empezar un gráfico
Observa el frontal y el reverso. Los límites de color deberían verse definidos y el hilo oculto no debería crear lazos largos.
Mide la anchura al principio y al final. Si la parte con tapestry es mucho más estrecha, necesitas dejar más longitud al hilo transportado.
Prueba después un pequeño gráfico de dos colores con bloques grandes. Sigue las celdas punto a punto y marca cada fila terminada.
Haz además una segunda muestra utilizando los colores más claros y oscuros del proyecto real. El contraste extremo revela enseguida si el hilo transportado se transparenta demasiado.
Cuando la muestra sea estable, lávala o bloquéala como tratarás la pieza final. Algunas fibras se relajan y muestran más el hilo interno después del lavado; otras se compactan y lo ocultan mejor.
Cuando puedas cambiar color sin detenerte a pensar en cada movimiento y la muestra permanezca plana, ya tienes la base para bolsos, cojines y paneles más complejos. El resto de la técnica consiste en aplicar el mismo gesto a secuencias de color cada vez más detalladas.